Ashtanga Vinyasa Yoga

Desde el Sánscrito antiguo: “ashto” es ocho y “anga” es etapa, o rama.

Estas ocho ramas son descriptas en Los Yoga Sutras de Patanjali, sabio y codificador del yoga clásico. Las ocho ramas son: 1. Yamas (normas de comportamiento social o “restricciones”), 2. Niyamas (normas de comportamiento personal u “observaciones”), 3. Asana (posturas), 4. Pranayama (ejercicios de respiración), 5. Pratiahara (concentración), 6. Dharana (supresión de los sentidos), 7. Dhyana (meditación) y 8. Samadhi (iluminación). Estas son, una a una, el camino que el Yoga propone hacia la sabiduría y realización.

Las Asanas (desarrollo del aspecto físico de las posturas) se despliegan en la tercera de estas ramas, pero pese a esto, son en general nuestra “puerta de entrada” a la práctica, ya que nos permiten abordar los aspectos más concretos de lo que reconocemos en nuestro propio cuerpo.

“99% práctica y 1% de teoría”

Vinyasa
Las secuencias de Asanas (Posturas) que despliega la práctica se realizan con transiciones sincronizadas entre la respiración y el movimiento.
Este principio de la conciencia de “respiración en movimiento” se denomina VINYASA y es introducido desde el comienzo con los surya namaskar o saludos al sol, donde cada movimiento está acompañado por su correspondiente movimiento respiratorio y una cuenta que se le asigna.
Esta serie tiene un orden preciso que estira y tonifica los músculos, genera conciencia del sistema oseo-articular, a la vez que estimula órganos, sistema nervioso y glándulas. Por eso es tan importante respetar la partitura de La Serie.

La respiración “Ujjayi”
Se realiza inhalando y exhalando siempre por nariz. Esta respiración es interna, intensa, y rítmica y el suave roce que realiza el aire a su paso por la glotis produce un sonido (similar al que se produce cuando dormimos y la garganta se encuentra expandida y relajada), así  el aire se entibia antes de entrar en los pulmones lo que genera intenso calor y purificación.
Al mismo tiempo la escucha del sonido de nuestra respiración, propicia el despertar de la conciencia.
La respiración es “el corazón” de nuestra práctica, nos marcará el ritmo, nos guiará en la serie y nos permitirá profundizar en cada asana.

Bandhas
Bandha significa bloqueo o llave. El resultado de activar un bandha es contener e incrementar dentro del cuerpo la energía vital  (Prana).  Estos centros los activaremos con una idea de absorción, de intensificación y no como una contracción en el sentido de “apretar”. Son dos los bandhas principales que se activan durante la práctica: Mulabandha (centro Bajo – perineo -la raiz de la columna y el sistema nervioso) y Uddiyanabandha (centro medio – abdomen – el sostén interno).

Foto: Oso Paul

Foto: Pablo Armando Mouriño

Los bandas nos darán la conciencia de la raíz, de la fuerza y el sostén más profundo y noble, que es lo que dará liviandad, intensidad y potencia de un modo “blando” a la práctica.

Dristi (punto de mirada)
Cada Asana y cada transición tienen un punto específico en el que se “posa” la mirada. Cada uno de estos puntos favorece la buena posición de cuello y cabeza durante la postura y propicia la calma.
La mirada en un lugar, el foco de la pupila aquieta también la mente.
Enfocar para no “rebotar” de un pensamiento a otro, es lo que sucede.
La mirada es, también, un sostén.

Tristana
Es la simultaneidad de la Vinyasa precisa reallizada con respiración Ujjayi , la conciencia activa de los Bandas y el foco de los Dristis.
Cuando esto ocurre se transforma la práctica en una meditación en movimiento, profundizando en cada instancia la conciencia del “aquí y ahora”, el momento presente en el cuerpo físico y en la mente.

Divider
Mientras practicamos, por el dinamismo de la serie, la cualidad de la respiración y la fluidez del movimiento se genera un gran calor interno y por lo general se transpira mucho, desintoxicando el organismo y proporcionando claridad mental, fortaleza y calma.