2 noviembre, 2015

El desapego (Aparigraha)

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Mi naturaleza tendió desde muy chica al apego, siempre me costó finalizar los ciclos, cambiar de colegio, terminar relaciones (podemos cantar la tarantela psicoanalítica de los motivos de esto, sin dudas).
Lenta para las despedidas y para los procesos. De armar rituales y repetir restaurantes, discos, libros, citas, palabras. Encariñada y aferrada a las personas, los objetos, las plantas…

Cuando tenía restaurante (la otra vida en esta) no quería nunca que se fueran quienes ahí trabajaban, lo mismo con las personas que cuidaban a Cande en mi ausencia (en ambos casos conservo aún relación o contacto afectuoso). Cuando trabajaba como productora o en los elencos, siempre esa dificultad con los finales…

Entonces, me encuentro ahora, dando clases y generando con los alumnos también vínculo, encuentro y calidez, desde ya; pero al mismo tiempo trabajando todo el tiempo en mí el desapego porque es también la naturaleza de la práctica, de la transmisión y me veo encontrando una modalidad nueva en ese proceso.

Llegan alumnos invitados desde Finlandia que sé que sólo tomarán una clase y otros que anuncian que estarán un mes de paso tomando prácticas.

Enfocarse en el aquí y ahora, dar lo mejor en el instante presente, sin pretender nada a cambio, sembrar una curiosidad, dejar una huella, y retirarse. Lo mismo con los alumnos de años que siguen sus procesos con otros maestros, los que vienen y se van, los que crecen conmigo.

Tres partes de lo mismo en relación a la propia práctica ( pero ese es otro -el mismo- asunto).

Comentarios

  1. Leave a Reply

    Sandra
    3 abril, 2016

    Ah… el aquí y ahora y el desapego… nunca los había relacionado… qué maravillosa reflexión… la leo en un momento tan oportuno… gracias!

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